"On the rocks", o la verdad que podamos aceptar
El equívoco entre lo sencillo y lo malogrado no suele ser excepcional. Vale la aclaración cuando se celebra la proyección inagotable de sucesos sin convergencia alguna, a veces necesitados de póstumos escritos aclaratorios. No hay una historia excepcional en On the rocks . Sin embargo, el drama intimista de Sofía Coppola es una respuesta válida y honesta a males actuales como el cine pretencioso y el Ratón de las Tinieblas. Episodios míticos han comunicado sobre dos voluntades que insisten en buscarse y reconocerse, para retornar al origen y abandonar su vacío. Esta obstinación, aunque gravosa, lo sería mucho menos de no estar condicionada por la temporalidad. Un apetito de emociones circulares, desprovisto de certezas absolutas, en la búsqueda de la felicidad inconclusa. Los mitos, en tanto escrituras de lo eterno, nos ofrecen en las cartografías del brumoso orden mundano. Quizás insuficientes, sin embargo, para cálculos precisos sobre sobre signos, que ofician como predicciones ...